Ayer también, cuando salía de viaje, Julieta me reclamó con pucheros y lágrimas mi partida. Quería subirse al auto conmigo. Es la primera vez que pasa.
En este espacio he hablado muchas veces de Mateo, pero apenas si he deslizado -y creo que ni siquiera eso he hecho- algo sobre Julieta que, en unas semanas más, cumplirá dos años.
Aquí va lo primero que diré de ella: Julieta es para mí, la suma de todos los olores ricos del mundo, de esos que llenan cálidos todo el cuerpo. En mi caso: una panadería, pasto, café, madera, miel, ropa al sol, leche y piel.